
¿Qué pensarías si fueras a un restaurante y al pedir un litro de agua te pusieran una jarra llena de agua de grifo? Seguramente si se tratara de un país tropical en vías de desarrollo lo más probable sería que dudaras de la calidad del agua servida y, ante el posible riesgo de tener que planificar el resto de tus días de vacaciones en función de la disponibilidad de un inodoro cada cien metros, exigirías que te trajeran una botella de agua mineral con tapa sellada, o en el peor caso, “una coca cola sin hielo por favor!”
Ahora imagina que vives en una ciudad de Norteamérica o Europa occidental donde la potabilidad y alta calidad del agua suministrada por las redes municipales está garantizada y un día decides ir a un restaurante de tu barrio y al pedir agua te ofrecen una jarra de un litro de agua de grifo. Pues, desde hace sólo 7 o 8 años lo más probable sería que prefirieras pagar una botella de agua embotellada en vez de beber el agua de grifo servida; por muy buena que sea.
Ahora imagina que vives en una ciudad de Norteamérica o Europa occidental donde la potabilidad y alta calidad del agua suministrada por las redes municipales está garantizada y un día decides ir a un restaurante de tu barrio y al pedir agua te ofrecen una jarra de un litro de agua de grifo. Pues, desde hace sólo 7 o 8 años lo más probable sería que prefirieras pagar una botella de agua embotellada en vez de beber el agua de grifo servida; por muy buena que sea.
Es bastante lógico pensar que pocas personas que viven en grandes ciudades euro
Por un lado, según muchos estudios realizados (escribiré sobre ellos más adelante en otro artículo), dicha agua “purificada” en la mayoría de los casos en el mundo desarrollado no presenta un mayor beneficio para la saluda humana respecto al agua de grifo normal, y por otro te pueden cobrar un promedio de 1,50€ por un litro y medio de agua embotellada (es decir entre 1000 y 10.000 veces el precio que hubieras pagado para la misma cantidad de agua proveniente de tu red municipal).
Las marcas de agua embotellada de gigantes como Coca-Cola y Pepsi Co. (entre otros muchos) además de no ser muy estrictamente reguladas por las municipalidades donde explotan los recursos hídricos, no pagan casi nada por el agua municipal que luego envasan y venden. En los estados unidos por ejemplo, al menos el 40% del agua embotellada viene directamente del agua de grifo de varios municipios.
Ahora, los más probable es que un día de esta semana vayamos a nuestra gasolinera preferida o bien la más cercana y pagaremos 31,50€; 30€ por la gasolina y 1,50€ por nuestra botella de 1,5 litros. Luego, botella en mano, mientras llenamos la cisterna del coche pensaremos en “¡los malditos ladrones de la OPEP y las empresas petroleras que otra vez nos han subido el precio de la gasolina!